«Cómo me gusta Walt Withman”, me dice Tania Jaramillo, y enseguida me comunica que lo integrará al catálogo de disidencias canoras que se ha ido engrosando, en la sección de señores, ésa que podríamos llamar: “hombres que viven callando el pecado”. –Qué mañoso– le digo, y me acuerdo del poema que Lorca le escribe:
Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,
he dejado de ver tu barba llena de mariposas,
ni tus hombros de pana gastados por la luna,
ni tus muslos de Apolo virginal,
ni tu voz como una columna de ceniza;
anciano hermoso como la niebla
que gemías igual que un pájaro
con el sexo atravesado por una aguja,
enemigo del sátiro,
enemigo de la vid
y amante de los cuerpos bajo la burda tela.
Ni un solo momento, hermosura viril,
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,
soñabas ser un río y dormir como un río
con aquel camarada que pondría en tu pecho
un pequeño dolor de ignorante leopardo
Si pudiéramos reducir esta estrofa a su expresión popular, sería ésta:

(En esta imagen aparece Lorca, vestido de Androide número 17, mientras mira las barbas de Withman)
Ya en confianza, me animo y le suelto que Withman me cae mejor que Wilde, a quien clasifico como cursi, llorón y clasista (gusto personal nomás); en cambio Withman es más “hermosura viril”. Jaramillo completa el verso: –más “endurecido bronce, de su intocada parte de varón”–; Abigael Bohórquez completa este Ménage à quatre.

(Poeta en Nueva York techno cumbia sobre calzada de Tlalpan)
Todo el mundo es marción
Ya estando en estas, es decir, hablando de tradición homosexual española, me comparte “BLZA” de Rodrigo Cuevas con la Mala Rodríguez. Apenas 3:33 minutos bastaron para estimularme el cerebro. Mientras escuchaba “ti-ti-ti-ti-ti” pensaba en Costus, la pareja de pintores Enrique Naya Igueravide y Juan José Carrero, que, entre otras cosas, utilizan motivos religiosos para jotear y performar la belleza desde la pintura. La Movida Madrileña tiene la impronta de este par, cuyo trabajo plástico, junto con el cine de Almodóvar y la fotografía de Pablo Pérez-Míguez, definió la estética de un movimiento que hizo frente a la política de control que había impuesto el franquismo. Sus armas fueron el excesivo uso de colores, el histrionismo, la ruptura del tabú y su exposición, lo kicth y la exaltación de lo andrógino. El tema me sonó a esto y me animó a escuchar todo el álbum . ¡Qué trabajo más brillante! Y se lo digo porque me pareció súper bien hecho, con inteligencia, pero también por lo que tiene de joto español.

(Locomía brillando a lo loco. Fotografía por © Movistar Plus+)
La gente habla en asturiano, es la lengua oficial
“No manches, qué bonito es el primer tema”, le digo. Tania me dice que lo es porque retrata un mundo idílico. Tiene razón: todos los maricones quisieran vivir ahí. Todos los marciones y asturianos, porque en esta pieza representan una minoría; es decir, a todas las personas que pertenecen a un grupo que, por motivos étnicos, sociales, religiosos, lingüísticos o de orientación sexual, ha sido excluido y maltratado. A pesar de que la letra dice «todo mundo habla asturiano» (en la canción que es un mundo idílico, la gente además, habla en verso y con refrán), pensé que Rodrigo Cuevas estaba cantando en gallego y me pareció cool la verdad, aunque a la única persona que haya «escuchado» en gallego, o más bien leído, sea a la Rosalía vieja (¿será ofensivo llamar «Rosalía la vieja» a Rosalía de Castro?), pero ya averiguando, resulta que sí, las canciones están en asturiano.
Definir el tema como bonito me hace pensar que “bonitos, los perritos”, pero entre la dulzura y la tristeza que me provoca la canción, nada más atino este adjetivo. Me conmueve pensar que nuestros cuatro viejos sabrosos escucharan esto, este mundo feliz que tal vez también desearon, qué bienvenidos se hubieran sentido:
Ven (ven) aquí cuando estés solo (cuando estés solo)
Te sentirás muy bien, sí (ah)
Te trataremos bien, ah (sí)
Si quieres hacerlo aquí (si quieres hacerlo)
Aquí, aquí lo puedes hacer (lo puedes hacer)
Si quieres serlo, (sí) aquí lo puedes ser
Si lo quieres, lo puedes tener
El tema “Asturcón” también me latió un montón. Se añade a mis predilectos que hablan sobre caballos:
Cuando paso per to casa
Corto l’aire, trota, para
Nun ye un suañu, ye to cara
Polvu, mugre, potra mala
Cuarenta mil yegües rinchen
Un bandoleru dispara
Ruxen cuatro mil cencerros
Toca a muerte una campana
Soi el to asturcón, galópame con fuercia
Soi el to asturcón, monta en mio grupa, morena
Pásame a buscar cuando la lluna nueva
Y nun me devolvies hasta que tea llena
Un estallido puro, bienvenidos a la gloria
Los ritmos están dementes. “Una muerte ideal” parece un post punk soviético. Hace un equilibrio increíble entre este sonido y la música sacra, acompañada de referencias musicales explícitas que van desde las chavas estas que cantaban el aserejé hasta el ídolo de T.J., Juan Gabriel.
Otro tema igual muy chingón es «La hermana cautiva», que lo mezcla todo: mester de juglaría, influencia mozárabe, electrónica y reguetón. Me encanta, ¡lo odio! Le pregunto a Tania: ¿Te imaginaste perrear un romance? –¡Toma!
Me acuerdo que durante el «ocio» al que me obligó la pandemia, pensé que a Rubén Darío le hubiera encantado el reguetón; sobre todo en esos poemas cuyas rimas acaban en esdrújulas (“Salutación del optimista”), cuando ya se pone muy experimental en sus metros. Qué tal éste:
Que púberes canéforas te ofrenden el acanto,
que sobre tu sepulcro no se derrame el llanto,
sino rocío, vino, miel;
que el pámpano allí brote, las flores de Citeres,
y que se escuchen vagos suspiros de mujeres
¡bajo un simbólico laurel!
Que si un pastor su pífano bajo el frescor del haya,
en amorosos días, como en Virgilio, ensaya,
tu nombre ponga en la canción;
y que la virgen náyade, cuando ese nombre
escuche
con ansias y temores entre las linfas luche,
llena de miedo y de pasión.

(Rubén Darío y Bellakath posan juntos afuera de un bar sobre Rojo Gómez)
Otro pensamiento
Al escuchar «El desich» de Marala pensé en cómo después de estos trabajos era consecuente el paso que diera Rosalía la joven con «La perla» y en general con Lux hacia el diálogo con la tradición sacra y popular; y ahorita escuchando Manual de belleza como que las partes se ordenan, ¿no? Son todos componentes de una movida cultural más grande que mira los ritmos actuales y los tradicionales, yo no sé si como una recuperación o una puesta en diálogo, pero sí como dos motivos que pueden convivir, y no sé si mezclarse.
Buscando algo sobre los ritmos africanos y la salsa, leí un pedacito de la entrevista que Tania Safura Adam le hace a Satch Hoyt, quien le dice que los primeros antropólogos robaron la música popular africana, Safura Adam le pide que profundice, él profundiza. Casi desde las heridas afirma que sin Sister Rosetta Tharpe, Elvis Presley no habría existido, etcétera. Cierra así: «[Los músicos gringos] No estarían tocando lo que tocan porque todos hacen música negra. De hecho, cada vez que pones la radio, lo único que escuchas es música con base negra, con base africana». Cerradón de hocico.

(Satch Hoyt después de leer su entrevista. Fotografía por Dale Grant)
A la luz de esto, decía que mientras escucho el álbum de Rodrigo Cuevas, ya bien colgada del extremismo de la afirmación de Satch Hoyt, me pregunto ¿hasta qué punto estoy escuchando lo mismo?, ¿el reguetón es una extensión del mester de juglaría?. Parece que, en la evolución de ritmos, uno solo de ellos parió a los demás que, al escucharlos, ya están distanciados, pero en su genética es común el origen.

Miniatura en Cantigas de Santa María, productor El rey Alfonso X «el Sabio».
—Oye, mi pana, lucha por amor
—No, no me aconsejes en tu posición
—Quizás ese tipo no mande en su corazón
—Tú no sabes quién es víctima en esta confusión
Vuelo a Rosalía la joven y al campo de cultivo en que se da su música –por hablar solo de España, porque en el continente más hermoso también se están haciendo estos mismos trabajos vinculados con la música tradicional–. Encuentro que, si bien no es que Rosalía piense sola, sino en compañía de todas estas inquietudes comunes, pesa que tiene mayor atención mediática, sumado a que existen ella y su trabajo con el respaldo de una lengua de mayorías. Rodrigo Cuevas o Marala, en cambio, componen y cantan en lenguas minoritarias, pero la vuelta a su tradición es la misma, aunque con inquietudes diferentes.
Ya casi para acabarse el disco (¿soy anacrónica si lo llamo así?) me emociona mucho ver que R.C. hace un tema llamado “El pañuelín” con Tarta Relena. Durante la conmemoración de la eucaristía, escuchamos en casa de la Jaramillo «El suïcidi i el cant», una rola que me parece una cantiga o una jarcha: hay un tópico amoroso que se desarrolla en la voz de una mujer que, en algún momento, interpela a la madre, a la hermana o a una amiga:
Mandad’ei comigo
Mandad’ei comigo,
ca ven meu amigo.
E irei, madr’ a Vigo /
/Un mensaje he recibido
Un mensaje he recibido,
que viene mi amigo.
E iré, madre, a Vigo
A lo mejor el poema más bello que conocimos en la carrera es esta jarcha:
¿Qué faré, mamma?
Meu-l-habid est’ad yana”
¿Qué haré, mamá?
Mi amigo está en la puerta
Escucho “El suïcidi i el cant”, “Esta montaña d’enfrente” u otras piezas de Tarta Relena y pienso en la lírica medieval. Por cierto que estos temas están en un álbum que, como el de la Rosalía, comparte el ímpetu místico en lengua latina: Fiat lux (2021), se llama. Mucha guaguara para decir que, aunque “El pañuelito” no me no parece en nada a una cantiga o a una jarcha, sí suena muy tradicional, igual la perra pieza de “La fiesta”.
Paro acá porque ahora que recuerdo, sigo ofendida con España.
Referencias
lclcarmen1bac (s.f.). “Lírica tradicional peninsular: las jarchas y las cantigas de amigo”, en lclcarmen1bac. Disponible en https://lclcarmen1bac.wordpress.com/literatura/literatura-medieval/la-literatura-medieval/lirica-medieval/
La escuela de la vida (s.f.). Varios títulos. Varios Lugares.
Manuel Álvar, selecc. (2025). Antigua poesía española. Lírica y narrativa (siglos xi-xii), México, Porrúa.
Rubén Darío (1976). Azul…, México, Porrúa.
Rodrigo Cuevas (s.f.) “Un mundo feliz” y “Asturcón”. Disponible en https://genius.com/albums/Rodrigo-cuevas/Manual-de-belleza
Tania Safura Adam (2024). Voces negras, Barcelona, Malpaso.
Walt Whitman (2004). Canto a mí mismo, Madrid, Edimat Libros.
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